El amor es tal real…

El amor es tan real como la luz que nos despierta cada mañana, como el agua fresca que humedece nuestros labios, es tan real como la ternura del abrazo de un niño.

Muchos dejamos de creer en el amor cuando nos han roto el corazón por tanto desamor, por tanto abandono, por tanta deslealtad. Las heridas en el alma no nos permiten ver los caminos de paz y de reconstrucción. El sufrimiento nos arrastra a un mundo sin cielo, a un espacio sin puertas donde sólo se siente el dolor de existir.

Las heridas del corazón nos vendan la vida, como vendarse los ojos para negarse a ver los colores del arcoíris.

Pero la semilla del amor permanece dormida dentro de ti, mientras alguien te espera en algún lugar o quizá esté sentado a tu lado. Esa persona espera a que abras las puertas, espera a que creas de nuevo en el amor, espera a que comiences a vivirlo.

El amor es una realidad llena de vaivenes e incertidumbres, llena de cambios y ajustes. Amar al otro significa crecer con él, adaptarse a sus altibajos, aceptar y amar sus cambios e imperfecciones, pero sobre todo ser libre internamente y amar la libertad del otro. Sin oprimir ni ser oprimido, sin forzar ni ser forzado, sin implorar ni ser implorado, sin asfixiar, ni ser asfixiado.

El amor se siente cuando, después del sufrimiento, volvemos a nacer, cuando decidimos volver a respirar, cuando decidimos levantar el rostro y secar nuestras lágrimas, cuando decidimos amar  diferente y bonito. Porque el amor es tan real como el beso infinito del amado, como el abrazo que estremece tu cuerpo, como el aliento divino que entrecorta tu respiración.

Se busca pareja

Nadie puede negar que en algún momento de su vida ha concentrado sus energías en la tan famosa búsqueda de pareja. Es justamente en esa etapa de cacería cuando deseamos conseguir esa alma gemela —término que hiciera famoso a Richard Bach, en su libro Puente al infinito— con quien podamos compartir el resto de nuestra vida.

Sin embargo, muchas veces esa búsqueda de un amor bonito se ve empañada por nuestras historias de dolor, humillación y desamor. Así, pasamos de una búsqueda natural, romántica y fluida a un rastreo desesperado que nos lleva a emparejarnos con el único fin de que el otro prontamente cubra nuestras necesidades afectivas.

A continuación detallo lo que usualmente ocurre cuando andamos en la cacería insana de una persona que venga a curar nuestras heridas, todavía abiertas:

  1. En desesperación: Las ansias de conseguir a la persona que nos haga sentir amados o necesitados nos llevan por el camino de la desesperación y la impaciencia. Un hueco afectivo dejado por personas significativas en nuestro pasado nos conduce a buscar insistentemente a alguien que llene ese vacío. No nos percatamos que nadie en el presente puede aliviar una herida de nuestra historia. Sugiero, en su lugar, sanar emocional y espiritualmente para construir un amor que nos permita amar en libertad, que nos lleve por el camino de un idilio correspondido y retribuido.

No más peleas en mi relación. Un regalo en el día de los enamorados

Muchas veces se nos dificulta mantener la armonía en nuestra relación de pareja o discutimos diariamente con nuestra pareja por detalles sin importancia. Hasta llegamos a sentir que nuestro amor comienza a quebrantarse debido a los frecuentes conflictos que abruman el afecto que hasta ahora nos ha unido.

Si es este tu caso, afortunadamente todavía podría haber una salida para tu situación. Salida que convertiría  tu relación en un mundo donde  las caricias, la ternura y la paz estén a la orden del día. Sin embargo, alcanzar este mundo de concordia va a requerir de tu esfuerzo, pero principalmente de tu flexibilidad y creatividad para usar esos secretos que, por fin, te permitirán disfrutar de esa convivencia que tú siempre has soñado.

He aquí algunos trucos sencillos que te ayudarán a aumentar el número de sonrisas en tu relación:

  1. No quieras ganarlas todas: algunas personas se comportan en la relación como si fuera una competencia, la cual tienen que ganar a toda costa. En cada simple conversación, desacuerdo o discusión construyen complejos argumentos y razonamientos, sólo con el objetivo de demostrar que ellos tienen la razón.  Si deseas darle un vuelco a tu relación, ya no compitas más. Disfruta de las conversaciones y de los desacuerdos como lo que son: simples diálogos entre dos personas que se aman pero que son totalmente diferentes. Si es tu pareja la que inicia la discusión, no formes parte de ella, no te des por enterado(a). Verás como pronto la tranquilidad desbordará el amor que los une.