Mis reflexiones

El día que llegue el amor bonito a tu vida… suave, delicado, gozoso, entonces agradecerás a todos los que alguna vez te dijeron adiós…

Un gran error en mi vida: suplicar, implorar, insistir en mantener a alguien a mi lado que no deseaba quedarse. La frustración creció, la ira estalló, la desesperación retumbó, el final no se hizo esperar. Ahora no imploro amor, lo construyo. No suplico caricias, las intercambio. No lloro… Sonrío, porque me regocijo en su dulce compañía.

Los que hemos sufrido el dolor del abandono o desamor en algún momento de la vida (incluyendo la infancia) buscamos con desesperación un amor estable y duradero. El miedo a enfrentar de nuevo el suplicio del abandono nos lleva a negociar nuestra dignidad por migajas de afecto… someternos es tolerable, siempre y cuando sea a cambio de un supuesto amor que termina asesinando nuestra sonrisa.

La humillación no convive con el amor bonito… disfrutemos de la delicia de complacerlo pero nunca a costa de nuestros sueños. Deleitémonos con el dar y recibir afecto pero no lo supliquemos. Amemos profundamente pero no nos sometamos a las ofensas. Luchemos por el amor pero no aceptemos compartirlo. Juntos construyamos soluciones pero no carguemos con culpas ajenas. ¡Humillarse genera abuso no amor!

Quizá un día olvidé los pequeños detalles, quizá extravié la dulce caricia o tal vez castigué tu paz. Quizá la distancia fue más grande que mis besos o tal vez irrespeté tu esencia. Quizá no entendí tu mirada o tal vez forcé el camino… pero hoy mi amor por ti se siente hermoso, sereno… inmenso como el cielo. El amor bonito siempre vuelve a empezar…

Estar en busca de un amor bonito es saber que el amor se construye, no se mendiga. Es esperar con paciencia y humildad al ser que desee construirlo contigo, no es sucumbir a la impaciencia. Estar en busca de un amor bonito es cultivar tu propia felicidad, para ofrecerla a quien besará tu alma y acariciará tus días…

No hay nada más triste que irrespetar nuestra esencia por suplicar a un amor que no nos mira a los ojos… No hay nada más triste que traicionar nuestros sueños por complacer los anhelos de otros… No hay nada más triste que renunciar a nuestra felicidad por seguir los pasos de quien no lo merece… No hay nada más triste…

Amar bonito es crear un mundo de armonía donde la perfección no existe pero donde la felicidad es posible…

¿Cuándo amamos enfermizamente? Cuando nos atrevemos a negociar nuestra dignidad por afecto, cuando sólo nos entregamos para saciar nuestra inmensa necesidad de ser amadas, cuando aceptamos con la voz baja las falsas miradas esperando por un cambio que nunca llega, cuando nos conformamos con residuos de amor mientras pedimos gritos un amor real, cierto, honesto…

Amamos bonito, cuando al desnudar nuestros cuerpos también desnudamos nuestras almas, cuando confiamos los más íntimos secretos, cuando otorgamos las más intensas caricias, cuando soñamos con las más dulces maravillas, cuando construimos las más hermosas fantasías, pero también cuando vivimos las realidades más tormentosas, cuando tomamos las decisiones más difíciles y nos tambaleamos con la frialdad de la oscuridad… aún así decidimos seguir amando… mientras vivamos.

Pretender que nuestra pareja nos dé exactamente lo que deseamos es una tonta ilusión. La mujer entrega el afecto a manos llenas, el hombre protege y provee. La mujer pide lo que desea, el hombre lo calla. La mujer desea sentirse amada, el hombre busca admiración y respeto. Aceptar y apreciar esta verdad es el camino hacia el amor bonito y la libertad.

Tiba Araujo